Maravilla

No se cómo describir de otra manera la campaña realizada por Nokia para promocionar su N8. Bajo el claim: “it’s not technology, is what you do with it”, se las han ingeniado para transmitir algo novedoso tanto en el fondo como en la forma. La campaña consta de varios spots. Aquí os pongo los dos que me parecen más innovadores. El primero muestra el uso que la gente puede llegar a dar a sus teléfonos Nokia. El segundo tiene como protagonista a Dot, y ha sido grabado con un Nokia N8 acoplado a un microscopio conseguiendo entrar en el libro Guinness por ser la película en Stop motion más pequeña del mundo. Es sublime…Os dejo también el making of, porque merece la pena verlo.

Hace poco me preguntaban qué espero de la publicidad. Mi respuesta fue “algo diferente”. Lo que acabáis de ver es para mi algo diferente. A veces se debe a una idea, otras al medio empleado…Otras veces se debe a una excelente producción. Pero se trata de romper. Es simple: la peli de Dot no habría sido igual si se hubiese grabado con una cámara profesional o con figuras de mayor tamaño. Han jugado con el medio, con el producto que venden, y les ha salido redondo.

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Versus 2010

Hace un par de meses tuve la oportunidad de participar en el concurso Versus que cada año organiza el Club de Creativos de España. El premio es entrar en un “Tour de Agencias” realizando prácticas durante varios meses en algunas de las mejores agencias de publicidad del país. Aquí os dejo la pieza audiovisual que hice para el concurso. El briefing en cuestión planteaba lo importante que es tener enchufe en esta profesión, y nos pedía demostrar que contamos con ese “enchufe”  para entrar en el Tour de agencias 2010…Todo en menos de un minuto.

La verdad es que le di tropecientas vueltas, siempre tratando de huír de lo obvio. Por eso pensé que podía plasmar el enchufe tal y como lo entendemos…O por qué no el “no enchufe”…O incluso dar una interpretación a lo que cada cual entiende por enchufe….Finalmente decidí dar por hecho que había entrado en el Tour de Agencias 2010. Y una vez dentro, preguntar a mi entorno como creían que lo había conseguido. Este fue el resultado…¡Espero que os guste!

Por cierto, la actuación de mi madre y de mi abuela: ¡Estelar!

 

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Cuestión de actitud

Hacía mucho que quería escribir sobre este tema. Y es que día a día me doy cuenta que todo, absolutamente todo, depende de la actitud que se tenga ante ello. Estoy leyendo un libro de Paul Arden cuyo título describe a la perfección lo que quiero decir: It’s not how good you are, it’s how good you want to be. Quizá ese habría sido el nombre más adecuado para el post. Sin embargo, lo dejaré para más adelante, cuando lo haya terminado de leer. Por ahora solo plasmaré lo que llevo observando, pensando, y experimentando desde hace meses. Después comentaré cuán de acuerdo estoy con Paul.

Pues como os decía, creo que todo lo que hacemos o dejamos de hacer es cuestión de actitud. Cómo hacemos nuestro trabajo; cómo estudiamos; comemos; nos comportamos…Si te propones aguarle el día a tu madre, lo harás sin duda. Si quieres alegrárselo, también lo harás. Hasta ligar es cuestión de actitud. Si te lo propones ligas…¡Vaya que si ligas!(ojo que esto no es una regla matematica, cualquiera puede tener un mal día…Que luego no digan por ahí que Nuria ha dicho que…). Absolutamente todo depende de nuestra actitud. Y creo que ésto a su vez está inevitablemente unido al deseo. No siempre basta con desear o querer un cosa para tenerla, pero lo que sí es seguro es que si no se desea, no se tendrá (sobre esto si podéis decir que Nuria ha dicho que…).

Estoy a punto de acabar la carrera de Publicidad y RRPP. Y creo que mucha de la gente que me ha rodeado durante los últimos cinco años no tiene el más mínimo interés por lo que ha estado estudiando o por aquello en lo que puede llegar a trabajar. Interés, deseo…LLamémoslo como queramos, pero para que existan debe haber motivación e ilusión. Para mí vale más un expediente mediocre de una persona que disfruta con lo que hace, que uno de matrícula de alguién que no lo hace. Al fin y al cabo todos tenemos memoria. Todos somos capaces de obtener matrículas. Que no lo hagamos es otra cosa…¿El porqué? Cuestión de actitud.

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Vivo por ella

 

…Ella se llama música.

Pues bien, citando unos versos de  una gran canción de Andrea Bocelli a dúo con Marta Sánchez comienza esta reflexión. La música, al menos en mi persona, tiene la capacidad de transmitir llamémoslo “cosas”. Cuando escucho una canción por vez primera, es posible que me contagie de un sentimiento, una sensación, o una imágen en particular. Es como un chispazo, y de repente piensas: joder, ¡esto me gusta!. Si no lo hace, será uno de esos singles que pasarán por mi cabeza sin pena ni gloria.

Cuando se trata de una música que no escuchamos por vez primera, y que por lo tanto tenemos almacenada en nuestra memoria, el efecto de las “cosas” a las que me refería inicialmente se multiplica. Al igual que una colonia nos recuerda a alguien que la utiliza, o un olor a un momento vivido, o a un lugar determinado. La música que te gusta siempre te lleva a alguna parte, a algo que ya has vivido. Hay canciones que incluso me recuerdan a mí misma en un momento pasado, a cómo era yo con x años y en x circunstancias.

Pero ojito, porque ese viaje puede “desgastarse”.  Os explicaré un símil para que lo entendais: pensemos en Fernando Alonso, también conocido como el hombre anuncio. Para las marcas resulta muy interesante contar con un prescriptor como él. Eso si los anunciantes se contasen con los dedos de una mano. Pero cuando son más de diez  los que se reparten al asturiano, uno ya no asocia a Fernando Alonso con ninguna marca.

Lo mismo sucede con la música. Hablo de aquella que te ha remitido a alguien, y luego a algo, y después a otro alguien, y más tarde a otra cosa, y finalmente a NADA.

No puedo terminar este post sin hablar del binomio música-publicidad. Es increíble lo que una buena canción o melodía puede hacer por un anuncio.  Cada vez que escucho el tema “Unwritten” de Natasha Bedingfield, solo puedo pensar en pelos Pantene, aun cuando han pasado tres años desde que aquella campaña viese la luz por primera vez. También los hits musicales y por consiguiente los cantantes, pueden verse beneficiados de una buena publicidad de la misma manera que ocurre cuando forman parte de la Banda sonora de una película.

He aquí un ejemplo de cómo una gran canción de Simple Minds da vida a un spot de Coca-Cola:

 

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STAR

Siempre me han gustado las canciones de Madonna. Y digo las canciones. De hecho algunas de ellas tienen un sitio reservado en todos mis playlist.

He aquí un corto en que la cantante y Clive Owen aparecen, o se tambalean, para promocionar el BMW serie 5.  La peli ya tiene unos añitos, y forma parte de una serie que comenzó en 2001 y tienen al actor como protagonista. Sin duda resulta interesante ver a la “superestrella” en las circunstancias en que la vais a ver, a pesar de tratarse de un corto publicitario, en que ella se presta voluntaria, y que casualmente está dirigido por su ex-marido Guy Ritchie.  ¡Disfrútenlo!

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Primeros spots

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La guerra como espectáculo

Es verdaderamente asombroso el hecho de que una persona, cualquiera de nosotros, pueda estar viendo a través de la televisión o escuchando a través de la radio cómo se matan en el otro lado del planeta mientras nos tomamos una cerveza relajadamente en el sofá de casa. Como si de una película o un tv show se tratase.

Esto nos demuestra el poder de los medios de comunicación de masas. Y también que hoy más que nunca, la guerra se está tratando (que no convirtiendo por sí misma) en un espectáculo. Niego lo de convirtiendo porque la guerra es guerra. Ni más, ni menos. Afirma Karl von Clausewitz que la guerra es “la continuación de la política por otros medios”. Puede ser, pero en definitiva si el desencadenante es una cuestión política no nos interesa aquí.

Uno de los conflictos que cayó más profundo en esta “telaraña” fue la Guerra del Golfo. Si la radio había sido la protagonista en las dos guerras mundiales, así como en la Guerra Civil Española, sin duda la televisión lo fue en la guerra del Golfo, por ser la primera guerra televisada en directo desde el mismo instante en que estalló. Vietnam había sentado un precedente, pues también se difundieron imágenes por televisión, pero a una escala mucho menor y de manera más intermitente.

 

 

 

 

 

 

Guerra del Golfo 17 Enero 1991.

 Los medios de comunicación adquirieron tanta o más relevancia que el conflicto en sí mismo: los soldados no sabían lo que estaba sucediendo en el mismo campo de batalla si no era por los medios; las imágenes de aquella guerra dominaban la programación en otros rincones del planeta.

En definitiva, podríamos decir que todo lo que no aparecía en los medios, es como si no existiese. También si lo que no aparecían eran las víctimas de la guerra .Mi profesora de Teoría de la Comunicación y de la Información a menudo afirmaba que “Las noticias no existen si no tenemos constancia de ellas a través de los medios”. Estoy totalmente de acuerdo.

 Sin embargo, ¿No os parece algo tristísimo? Que de todo lo que ocurre en un conflicto sólo aparezca una pequeña parte, que es la que los responsables de estos grupos mediáticos pueden, o quieren sacar. Me atrevería a decir que los corresponsales, fotógrafos de guerra, y demás son los que transmiten lo que pueden; los que están en lo más alto son los que difunden lo que quieren.

 Si vamos algo más allá, hay que mencionar el debate que se crea sobre “la cobertura de la cobertura”: parece más importante la controversia sobre como los medios transmiten esa información, que los sucesos en sí mismos.

 Desgraciadamente, esta manera de tratar la información nunca ha caído en el olvido, sino que sigue vigente hoy en día, y muy probablemente continuará en el futuro. El debate sobre lo que es ético difundir está sobre la mesa. Los primeros reporteros de guerra sacaban en sus cámaras todo lo que veían, incluídas las víctimas. Hoy en día esto también ocurre, pero los mass media analizan mucho más minuciosamente eso que vana difundir en función de los propios valores del medio o los intereses a los que puedan estar atados.

Recordemos la famosa frase del New York Times: “noticias que no salpiquen el mantel del desayuno”. Efectivamente, en ocasiones se opta por no difundir imágenes de lo que hoy en día entendemos por “carnaza”, pues a veces no es necesario mostrar el sufrimiento agonizante de un ser humano para saber que existe. Vale el ejemplo superior del fotograma emitido por la CNN de la Guerra del Golfo: no aparecen víctimas, ni soldados; sencillamente se ve un cielo oscuro lleno de luces de colores, como si de fuegos artificiales se tratase. ¿Acaso parece eso una guerra? Si no supiésemos que así fue, probablemente cualquiera diría que estamos asistiendo a una “Fam de Foc”. Es solo un ejemplo más del poder que tiene la información y quienes la ostentan.

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