
Hay a quien le gusta dibujar y no dibuja; a quien le gusta cocinar y no prepara un plato en semanas; como el que engrandece con su guitarra y la tiene contra la pared dejando que se cubra de polvo. ¿Paradójico no?
Yo soy el copywritter que un día deja de escribir en su blog. Y lo peor es entrar en las estadísticas y ver que hay gente que te lee, y seguramente esperen con impaciencia un nuevo post. Que por el momento no llega, y se quedan como el que ha dormido dos horas y se encuentra con la cafetera estropeada. Pero confían en que se pueda arreglar.
Rectifico. Hay algo peor: que te guste escribir, que te guste incluso recrearte en lo que un día escribiste.; sentirte orgulloso; y pensar, “tengo que volver a hacerlo”; pero no lo hago. Y me quema. Quema tanto, que decido volver a escribir.